
El Unicornio:
Llegó la aurora. El Unicornio dio un largo paseo por el prado de la colina. Las hadas salieron con sus cantos dulces como voz de ángel. Los trasgos se escondieron en sus malolientes cuevas para protegerse del Sol. Los elfos volvieron a sus acostumbradas bromas.
Pero el gran y malvado dios de de aquellas tierras cubrió el cielo con grandes nubarrones y dejó todo con una débil luz.
Los gigantes, por diversión, empezaron a luchar en batallas que acabaron en un trágico final. Los trasgos salieron de sus guaridas, lo arrasaron todo y por darse un manjar, devoraron todas las ovejas de los pueblos de los alrededores.
Las hadas murieron al ver tanta tristeza y desolación. En vez de reír, los elfos lloraban, y se compadecieron de las bromas pesadas que habían causado a viajeros y exploradores. Los magos sacaron la magia de sus bolsillos y echaron maldiciones y embrujos por todas partes.
El Unicornio habló al dios de aquellas tierras:
-Poderoso dios, termina esta masacre, o si no, llamaré a mis antepasados y vendrán con el fuego y la ira del infierno y del demonio.
El dios no hizo
caso, y entonces el cielo se cubrió de fuego, y de entre el humo que producía,
salieron viejos unicornios esqueléticos, que acabaron con toda la maldad.Llegó la aurora. El Unicornio dio un largo paseo por el prado de la colina. Las hadas salieron con sus cantos dulces como voz de ángel. Los trasgos se escondieron en sus malolientes cuevas para protegerse del Sol. Los elfos volvieron a sus acostumbradas bromas.
Pero el gran y malvado dios de de aquellas tierras cubrió el cielo con grandes nubarrones y dejó todo con una débil luz.
Los gigantes, por diversión, empezaron a luchar en batallas que acabaron en un trágico final. Los trasgos salieron de sus guaridas, lo arrasaron todo y por darse un manjar, devoraron todas las ovejas de los pueblos de los alrededores.
Las hadas murieron al ver tanta tristeza y desolación. En vez de reír, los elfos lloraban, y se compadecieron de las bromas pesadas que habían causado a viajeros y exploradores. Los magos sacaron la magia de sus bolsillos y echaron maldiciones y embrujos por todas partes.
El Unicornio habló al dios de aquellas tierras:
-Poderoso dios, termina esta masacre, o si no, llamaré a mis antepasados y vendrán con el fuego y la ira del infierno y del demonio.
El dios no hizo
caso, y entonces el cielo se cubrió de fuego, y de entre el humo que producía, Al final, cayó una dulce lluvia, que apagó los incendios y devolvió a la tierra plantas y flores.
Las hadas revivieron, los elfos rieron, y todos se fueron felices a su hogar. Excepto el Unicornio, que se quedó en los alto de la colina, mirando un hueco entre las nubes que dejaba ver el hermoso cielo estrellado de la noche.
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